El arte de invitar, anfitrión e invitado
"EL ARTE DE INVITAR, cómo ser un perfecto anfitrión y un invitado 10"
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Iniciamos en el blog esta sección que hemos llamado Píldoras de conocimiento sobre el Arte de invitar, y como convertirnos en el perfecto anfitrión o en un invitado 10.
Empezaremos haciendo un viaje por nuestra historia antigua, referente del protocolo y ceremonial moderno que hoy utilizamos en nuestra vida cotidiana.
Existe una gran escasez de documentos históricos en cuanto a los antecedentes españoles de protocolo en las comidas, hasta la época de los Reyes Católicos. Seguramente esto se debe a la inexistencia de la vida oficial, debido a la trashumancia de nuestros Reyes. Fueron pués los Reyes Católicos los primeros que impusieron unas normas de funcionamiento en cada uno de sus palacios. Ellos presidían los banquetes celebrados con un protocolo jerarquizado. Los Reyes se sentaban con sus invitados de honor en una mesa dispuesta en el centro de la sala y un poco más elevada que el resto de las mesas del banquete.
Todos los alimentos eran probados antes de que los degustase el Rey. Las reglas de urbanidad que regían esta época se debían en gran parte a las nociones de medicina que aconsejaban por ejemplo masticar mucho los platos para evitar "malos humores" y cubrir siempre los platos del Rey para evitar envenenamientos.
El lavatorio de manos era el principio y el final del banquete, cuando una doncella ofrecía el aguamanil alos comensales y en ocasiones se cambiaba la servilleta hasta 3 veces.
La comida se servía por orden de dignidades y finalizaba con la acción de gracias, el lavatorio de manos y la despedida del maestresala con todos sus servidores que hacían una reverencia y se marchaban a comer. El banquete podía ir seguido de danzas, bailes, representaciones dramáticas o tertulias.
Carlos V fue un amante de los banquetes cortesanos, abundantes que recordaban los fastuosos banquetes borgoñones de sus antepasados. Pero fue un Rey aficionado al pescado y la cerveza, aunque la dieta abundante en caza mayor, mantecas, cremas, golosinas y dulces dieron a la Corona española el "mal de gota", junto con grandes problemas en la dentadura por el alto contenido en azúcar de sus alimentos.
Pero la verdadera españolización de la etiqueta en el comer no llegó hasta Felipe II, siendo su rigidez famosa.
CURIOSIDADES
Un personaje muy reconocido en el Renacimiento fue Leonardo Da Vinci y muy pocos saben que durante una época de su vida ocupó un cargo equivalente en Italia al maestresala o mayordomo mayor. Durante más de 13 años Leonardo fue maestro de festejos y banquetes del Gobernador de Milán y la persona que promovió en Florencia el uso de la servilleta.
Normas de protocolo del Renacimiento según Leonardo:
- Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado
- No poner una pierna sobre la mesa
- No sentarse debajo de la mesa en ningún momento
- No poner la cabeza sobre el plato
- No tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que tenga su conocimiento
- No poner trozos de su propia comida, o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos
- No ha de enjugar el cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa
- No utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa
- No coger comida de la mesa y guardarla en su bolso para comerla más tarde
- No ha de limpiar su armadura en la mesa
- No ha de escupir
- No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa
- No ha de hacer ruidos o bufidos
- No ha de poner los ojos en blanco o poner caras horribles
- No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja
- No ha de cantar, ni vociferar
- No ha de conspirar en la mesa
- No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes ni jugar con sus cuerpos
- No ha prender fuego a su compañero
- No ha de golpear a los sirvientes a menos que sea en defensa propia
- Si ha de vomitar, debe abandonar la mesa
- Si se va a cometer un asesinato en la mesa, es correcto que el asesino se coloque al lado del que será objeto de "su arte", para no entorpecer la conversación y delimitar la zona del mismo.
Es curioso y sorprendente en estas normas observar que estaba mal visto cantar en la mesa, pero sí estaba permitido cometer un asesinato en la misma. Aunque eso sí, el anfitrión debía tener un invitado suplente.
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Fuente: El Protocolo en las comidas, María del Pilar Muiños
Notas de cocina de Leonardo Da Vinci, Editorial Temas de Hoy
El protocolo y ceremonial español, de los Reyes Católicos a Felipe II, Julia Alonso (Secretariado y protocolo)